lunes, 10 de junio de 2024

DIARIOS DE LOS DANZANTES DE LA ENERGÍA (Junio 24)

EL CHIKUNG DEL CARO-CARO


 

En nuestra clase de Natura Chikung del martes 28-05-24, fuimos a trabajar nuestro Qigong de Intercambiar Energía (Chi/Qi) con los Árboles con el Caro-Caro que se encuentra en la caminería que sube desde el lago donde se encuentra el buque Leander, al pie de una pequeña loma. Es uno de los árboles más frondosos del parque y muy conocido dada su ubicación.

 

Dada la envergadura y edad del árbol, a mí parecer, los ejercicios Chi Kung con él me movieron mucho la energía y el ánimo, que sólo son dos caras del mismo fenómeno. Al terminar los ejercicios, decidí hacerle un homenaje al árbol haciendo el Chi Kung que Mayu Pisana y yo, elaboramos para el Caro-Caro. Fue el colofón perfecto para esa venturosa jornada de Natura Chikung.

 

Además, fue el debut de una forma de Chikung en plena elaboración, donde Mayu Pisani y yo, iremos confeccionado ejercitaciones Chi Kung para los árboles más emblemáticos del Parque. El Caro-Caro en cuestión, tuvo el honor de ser el primero al que se le rinde homenaje con un Chikung dedicado a su especie.

 

Mis agradecimientos a Cary Felce, Marina Yánez y Nelson Díaz, que fueron los alumnos que compartieron la experiencia descrita con mi persona, a Mayu Pisani, co-autora de esa forma Chi Kung y promotora del proyecto, y, por supuesto, al árbol Caro-Caro.

Roberto, Marina. Cary y Nelson

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En mayo de este 2024, en Natura Chikung, me acerqué a la vivencia de aprender a estar atenta a lo que estoy haciendo en el presente y trascender en lo posible mi pensamiento adolescente, que le encanta volar y soñar. No se trata de negar lo que pienso, sino de honrar mi accionar en el ahora.  Roberto Chacón, guía del Natura Chikung, refería hacer las acciones cotidianas, entendí yo, como si fueran para Dios. Entonces es un homenaje a mí y a mí hijo, estar atenta cuando preparo el desayuno, porque en nosotros, está el alma trascendente.

 

Escribirlo suena sencillo, ejercitarlo en la práctica, es un desafío para mí, porque como les conté, mi pensamiento es imaginativo y me alegra o a veces produce angustias.

 

Lograr estar en este instante, sabiendo que ocurre en mi cuerpo y entorno, es uno de los sentidos, del Chikung, Taichí o  Kai Kashí entre otras experiencias.

 Por ello, conversamos con los árboles en el Parque del este, para respirar lo que nos regala el momento del ahora.

Yajaira Figuera



martes, 14 de mayo de 2024

DIARIOS DE LOS DANZANTES DE LA ENERGÍA (Mayo 24)

 

EJERCICIO DE CONTACTAR EL ÁRBOL


Hoy al Contactar el Árbol observamos que inicialmente podemos precipitarnos en nuestras relaciones con los seres vivos, pero debemos tratarlos con mucha sutileza como a nosotros mismos, y al resto de las criaturas con las que convivimos en el planeta, pues todos tenemos sentimientos y debemos procurar tener nuestras relaciones saludables en el tiempo.

Sentí profundamente que la armonía que buscaba en mi contacto con el árbol sólo se podía lograr sobre la base de un profundo respeto. Armonía y respeto forman un Tao, como libertad y responsabilidad.

En el segundo ejercicio con el mismo árbol, me inundó otra sensación, la del cuidado con el cual debía realizarse todo el ejercicio, desde su inicio, hasta su final. También, que el árbol estaba bajo mi cuidado, e, igualmente, yo estaba bajo su cuidado; nos cuidábamos mutuamente, y, basado en el respeto que ofrecíamos, nos abrimos a la armonía, mientras duró el ejercicio, y más allá.

Nelson Díaz

14-05-24


LA LLAMADA

 

Hace unas dos semanas, estábamos realizando ejercicios con los árboles que están entre Las Corocoras y el Planetario, en el Parque del Este. Todos los alumnos habían escogidos sus árboles, como mangos y ceibas, entre otros. Dado que tenían que tocar a los árboles, los jabillos, por las espinas en sus troncos, fueron los únicos no recomendados, junto a los árboles demasiado jóvenes o muy viejos, por otras razones.

Dirigía el ejercicio moviéndome hacía uno u otro u otro participante, desperdigados todos por el terreno circundante. Al girar para dirigirme a otro practicante, sentí que un árbol me llamó. Me detuve a contemplarlo y vi un rostro en su tronco. No se trató de una personificación del espíritu del árbol. Más bien era un fenómeno de pareidolia, la tendencia humana de ver rostros en las cosas, las piedras, el terreno, … los árboles.

Prometí hacer con ese árbol el ejercicio que estaban realizando los practicantes en aquel momento, pero otro día. Ese día se presentó el martes pasado (14-05). No sé si fue gracias a la “llamada” que me hizo, que me fue muy fácil entrar en contacto con la energía, el alma, del árbol. Pero al profundizar en el ejercicio, la energía del árbol me abrumó; me colmó al punto de desbordarme. Esa plenitud me conmovió profundamente. Era como si me transmitiera la dicha enorme y el poder de ser un árbol.

Por ignorancia y por pudor, es lo más que puede decir de ese encuentro. Al terminar mi contacto con el árbol, tuve que cambiar los ejercicios que tenía planificado para poder volver en mí y drenar ese caudal de energía, y así poder llevar la clase a su cierre.

Muy agradecido por todo, señor árbol.

Roberto Chacón

(15-05-24)



lunes, 6 de mayo de 2024

FOTOGRAFÍAS DEL PARQUE "GENERALÍSIMO FRANCISCO DE MIRANDA" (PARQUE DEL ESTE) DE CARACAS, POR CARY FELCE

 FOTOGRAFÍAS DE LA CEIBA "LA GRAN MADRE"


  

 



 

 



 

  

 


 


 



 

  

 



 

 


 


 

OTRAS FOTOS DEL PARQUE

 



 


 


 

  

 



 

 



 

  

 



 


 




 

 

 


 


 

  Fotos de Apamates (no del Parque)

 



 


 


 

 

 Más fotos del Parque

 



 

 


 


 

 Ceibas del Parque del Este (y kapok)

 



 

 


 


  

 



 


 


 

 


miércoles, 27 de marzo de 2024

DIARIOS DE LOS DANZANTES DE LA ENERGÍA (Abril 24)

 

EL INCIDENTE DE LA CEIBA

Nijinsky, en su papel de Fauno

Ha pasado tiempo del episodio que ahora voy a contar. En principio, no encontraba como escribir sobre éste incidente, y, también consideraba que quizá no fuese pertinente hacerlo, por lo menos hasta que estuviese bien sedimentado en mi alma lo que me pasó aquella tarde de febrero.

 

En nuestras clases de Natura Chi Kung, en el Parque del Este caraqueño, hemos practicado un tipo de Caminata Chi Kung, que muchas veces dirigimos hacia la ceiba que llamamos coloquialmente, la Gran Madre, ubicada cerca de las plazoletas que están al oeste de las jaulas de las aves. Pero el día en cuestión, decidimos hacer la practica hacia otra ceiba, ubicada al este del restaurante Las Corocoras.

 

A la clase sólo acudió Oriana Silva, mi practicante más consecuente. Hicimos Chi Kung del Pilote (Zhan Zhuang) frente al árbol escogido, y luego iniciamos la Caminata Chi Kung cuya meta era la ceiba. No sé por qué, mientras la realizábamos, me vino a la mente la escena final de la película Billy Elliot: el portentoso salto del protagonista convertido en cisne, en la versión de El Lago de los Cisnes de Matthew Bourne. El cisne está vestido de pantalones emplumados hasta la rodilla, y luce un poco como un fauno mitológico. Por asociación de imágenes recordé los movimientos del fauno de Nijinsky, en la coreografía que hizo de El Preludio a la Siesta de un Fauno, de Debussy. Nuestra Caminata Chi Kung recuerda algo la forma de caminar de ese fauno.

 

Conforme me acercaba al árbol, fui centrándome cada vez más en los movimientos, la respiración y la ceiba cuya atracción comenzaba a sentir. Una vez que alcanzamos el tronco de la ceiba, la abrazamos amorosamente, y entonces…, algo ocurrió.

 

Fue sólo una fracción de segundo, en la que el tronco del árbol pareció hacerse líquido, como savia espesa, y rodearme cálidamente en una enorme burbuja. Por un instante el árbol me acogió en su seno, y sentí hondamente su vivir palpitante y frondoso. Al pasar aquella fugaz visión sobrecogedora, me abrumó la sacralidad inherente al momento. Un sentimiento de profundo agradecimiento al mundo vegetal y a la naturaleza toda, me conmovió, y pensé que, si cada hombre pudiese sentir lo mismo que estaba sintiendo en ese momento, pudiésemos detener de raíz la devastadora depredación que hacemos del mundo natural. Sentí entonces el impulso indetenible de pedirle perdón a la ceiba, y, a través de ella, a la madre naturaleza.

 

Seguidamente, me asusté hasta lo más hondo de mí. Temí estar alucinando. Todo aquello había ocurrido en cuestión de segundos, pero me parecía haber durado mucho más. Ahora me veía amenazado por una irrupción inesperada de horror sacro, de pánico, palabra que viene del dios Pan, un fauno, que representa la naturaleza salvaje y primitiva, el "todo".

 

Recuperé la serenidad concentrándome en la respiración. No quería que Oriana se diera cuenta de lo que me ocurría, aunque no podía verme por estar al otro lado del tronco del árbol. Recordé entonces el episodio de Turín: Nietzsche ve un cochero golpeando con un látigo a su caballo, que se rehúsa a moverse. Impresionado por la violencia del hombre y su cruel sed de dominio, corre para detener al cochero, y llorando abraza al caballo. Se dice que le pidió perdón al animal, por todos los crímenes perpetrados por el hombre contra las criaturas que tienen a bien habitar junto a él en este planeta. Luego se desplomó inconsciente. Se trata del incidente que dió inicio a la locura del gran filósofo alemán.

También se dice que murmuró "¡Madre, soy un tonto!". No creo que se haya referido a su progenitora, sino más bien a la Madre Naturaleza, esa que en el neolítico veneraban como la Diosa Blanca, la Gran Madre.

 

De ese incidente, por cierto, se hizo una gran película: El Caballo de Turín, de Béla Tarr y Ágnes Hranitzky.

 

Con no poco esfuerzo recuperé la presencia de ánimo suficiente para retomar la clase y llevarla a su justo final. Luego, por primera vez, participe en las afamadas Caminatas Conscientes que dirige magistralmente María Eugenia (Mayu) Pisani. Pero debido al incidente de la ceiba, la hice algo extrañado de mí mismo, entre fascinado por la naturaleza y el recorrido, y, al mismo tiempo distante, como el que viene, extraviado, de muy lejos y de otro tiempo.

 

En algún momento dije algo muy superficial sobre el asunto a Oriana, buscando excusar cualquier extrañeza en mi comportamiento que ella pudiese haber notado. Hasta la composición de este escrito, nunca volví a hacer referencia alguna del incidente de la ceiba. Me lo guardé para mis adentros, pero no para olvidarlo, sino esperando el momento en que estuviese listo para ser llevado al verbo y, así, finalmente compartido.

 

Roberto Chacón

27-03-2024


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CHI KUNG DE LOS ÁRBOLES...

 

Girar tres veces y encontrar mi árbol...Lo descubrí, gracioso con una barriguita en el centro. Quise recostar mi cuerpo en él, sin embargo, creo que exigió un abrazo...

 

Desde una primera interpretación, quizás emocional…, sentí que hay veces que quiero el cobijo del otro y me resuelva la vida.  Entonces, ese otro grita: por favor acurrúcame.

 

En el segundo encuentro con mi árbol, fue estar frente a él con una mirada de cierta distancia.  Me mantuvo en un vínculo horizontal.

 

Luego fui a acurrucarme en mi Nogal de la India de siempre, al frente del Samán y fui feliz. "Quien no tiene quien lo mesa, saca una pata y se mese". Dicho de mi bisabuela Gertrudis.

 

Yajaira Figuera

Caracas, ,4 de abril de 2024

CHIKUNG INDUCIDO




En principio al entrar al Parque del este, sentí la presencia fuerte de los árboles en mis ojos, y creo que es una vivencia vinculada al encuentro con mi árbol el martes pasado.

 

Dado que me sentía mal por llegar tarde a la clase, al iniciarla estaba dispersa y cuando recibí la primera indicación de saltar, siguiendo el círculo, salté bastante rígida. Roberto luego aludió a saltar cómo cuando éramos niños y esa metáfora, me ayudó a aflojar mi cuerpo.

 

Soy primeriza en esto del Chikung, entonces estoy como disponiendo a mi cuerpo a seguirlo. Sentí que el hormigueo que a veces tengo en mis manos se intensificó.

 

Me llama la atención la recomendación de estar atentos a las direcciones. En lo particular debo ver conscientemente por dónde voy, porque me puedo extraviar recorriendo algunos lugares.

 

Lo que esencialmente me quedó de esta sesión, fue la lectura de Eliott, a propósito del viaje que realizamos en la vida. Salimos de un lugar original y luego de tantos recorridos en el que a veces estamos ciegos y nos perdernos, el camino nos conduce a nuestro hogar inicial y decimos: ¡ah este es el lugar!

 

También, me conmovió cuando conversamos de ese indagar en nuestro fango y darnos la oportunidad de vernos en la oscuridad más profunda, y renacer más limpios y luminosos. En eso ando ahora, abrir mis ojos y comprender eso raro, que creemos ocultable en nosotros, como la rabia en mí, por ejemplo. Al verla puedo saber de qué se trata, la escucho. y puedo intentar leerla y comprender qué me quiere  decir.

 

Luego de despedir la clase, me quedé escribiendo y tomando fotos. Capté una imagen, que me gustó mucho. Se las compartiré. 🔸

 

Gracias

 

Yajaira

 

Caracas, 11 de abril de 2024. 🍁🍁🍁



CHIKUNG DE LOS ÁRBOLES


 

Quiero celebrar el día mundial del Tai Chi, relatando mi experiencia en el encuentro de Chikung de los árboles, guiado por Roberto Chacón, el 16 de abril de 2024, en nuestro amado Parque del Este.

 

El ejercicio final de este día, nos invitó a ser árbol: vivir esta sensación en nuestro cuerpo. Pasó un tiempo, cerré los ojos, la respiración se hizo honda, a lado estaban mis compañer@s en un círculo común. Entonces sentí expansión en mi cuerpo, algo aéreo en mí y me sentí por vez primera vez, árbol. ¡Qué alegría!

 

El ejercicio, concluyó, algunos nos mantuvimos en silencio y otros compartieron sus apreciaciones. Rafael González, aludía al valor de estar descalzos, recibiendo la tierra.

 

Luego nos fuimos a celebrar el cumpleaños de Luisana, a un kiosko del parque. Roberto, le regaló un escrito de Emely Dickinson que dice así:

 

Él era débil y yo era fuerte,

después él dejó que yo le hiciera pasar

y entonces yo era débil y él era fuerte,

y dejé que él me guiara a casa.

 

Rafael González, comentó, según comprendí, que este poema sugería retornar al hogar. Más tarde sentí el deseo de cantarle a Luisana y le ofrecí mi voz entonando la melodía que dice:  "hoy es tu día de gracia y luz.", sentí una voz tenue, acompañándome. Entonces nos embriagamos de ímpetu, cantando las Mañanitas, la serenata mexicana, para despertar a las cumpleañeras. Después Luisana, ofrendó sus palabras de gratitud. ¡La sentí renaciendo! Lo más bonito es que este acontecimiento, fue presenciado por mi hijo Juan.

 

Gracias.

 

Yajaira Figuera

DIARIOS DE LOS DANZANTES DE LA ENERGÍA (Junio 24)

EL CHIKUNG DEL CARO-CARO   En nuestra clase de Natura Chikung del martes 28-05-24, fuimos a trabajar nuestro Qigong de Intercambiar Energía ...